Por Rodrigo Pacheco, Periodista de Negocios
La inteligencia artificial está a punto de reescribir las reglas del management, y la primera víctima podría ser la jerarquía corporativa tradicional. Hace poco, Jack Dorsey, el brillante fundador de Twitter y creador de la empresa de pagos Square (un procesador similar a Clip que nunca operó en México y que hoy lleva el nombre de Block), publicó un escrito que plantea un cambio radical en la estructura de las organizaciones.
En su visión, las nuevas empresas —y específicamente Block— dejarán de operar bajo el clásico modelo piramidal de presidentes, vicepresidentes, directores y subdirectores. En su lugar, Dorsey propone una estructura basada en solo tres tipos de colaboradores.
El primero es el responsable de proyecto, una figura con acceso a todos los recursos de la empresa que define un plazo y simplemente ejecuta. El segundo es el "conector", una especie de back office más ligero que brinda servicios transversales a toda la organización sin tener que reportarle a nadie ni esperar autorizaciones de presupuesto. Finalmente, el tercer elemento es un coach que sabe programar, pero que entra en acción para dar orientación de diseño o estrategia justo ahí donde los modelos de inteligencia artificial aún no alcanzan a llegar.
El fin del cuello de botella burocrático
El planteamiento fundamental de Dorsey es que las estructuras jerárquicas tradicionales existen, en gran medida, para compartir los contextos y la información dentro de la empresa.
Imaginemos un gerente de ventas en una tienda en Veracruz. Hace calor, como siempre, y el gerente decide que es una excelente idea comprar ventiladores porque sabe que se venderán bien. En el modelo tradicional, tiene que enviar una solicitud a la matriz. Una central de costos analiza los márgenes, evalúa el impacto cruzado con otros productos y luego pasa el requerimiento al departamento de compras para buscar la mejor oferta. Para cuando finalmente se autoriza la compra, la temporada de calor intenso ya pasó y la oportunidad de negocio se esfumó.
Bajo el esquema que plantea Dorsey impulsado por inteligencia artificial, la información es transversal y automática. Desde el momento en que un cliente entra preguntando por un ventilador que no hay en inventario, toda la organización lo sabe. Los datos del área de compras, precios y proveedores se integran al instante. Ese gerente en Veracruz ya no necesita recorrer un largo camino burocrático, pues la decisión se toma de manera casi automática, dándole a la empresa una velocidad sin punto de comparación.
Este nuevo paradigma de management con inteligencia artificial marcará un antes y un después, permitiendo un cambio estructural profundo en la forma de operar e incluso en la cantidad de personal necesario. No es casualidad que Block haya causado revuelo al recortar al 40% de su personal; aunque algunos lo atribuyen a un exceso de contratación durante la pandemia, al leer a profundidad el texto de Dorsey, queda claro que se trata de un ajuste impulsado por esta nueva realidad tecnológica.
El "Alto Contexto" en México
La gran pregunta es: ¿cómo aterriza este modelo hiperracional en un país como México? Aquí nos topamos con dos conceptos académicos fundamentales.
El primero es el de las culturas de "alto contexto". Países como México, India y Japón operan bajo reglas no escritas que son esenciales para el funcionamiento de la sociedad y, por ende, de las empresas. En una empresa familiar mexicana, por ejemplo, si tomas una decisión racional y perfecta en el papel, pero omites avisarle o pedirle la bendición al patriarca o fundador, el proyecto simplemente no va a funcionar. Se requiere respetar el sentido de control y la jerarquía de los socios, elementos que no están codificados en ningún manual. Lo vemos incluso en la política actual, donde decirle "la doctora Sheinbaum" a la presidenta Claudia Sheinbaum responde a un código no escrito de respeto que permea en su equipo y entorno.
El segundo concepto es la "distancia jerárquica". En culturas con alta distancia jerárquica, cuestionar al jefe es un tabú. Un trágico ejemplo es el de un accidente de un avión colombiano, donde al copiloto le costó tanto trabajo hacerle notar un error al piloto por respeto a su jerarquía, que terminaron estrellándose. En cabinas con menor distancia jerárquica, importa más quién tiene la razón, y los subordinados pueden decirle al jefe con todas sus letras que se está equivocando, reduciendo drásticamente los accidentes.
¿Puede la IA entender nuestras sutilezas?
El dilema es si un modelo de inteligencia artificial puede observar, codificar y actuar en consecuencia dentro de estas culturas de alto contexto y jerarquía.
Para ponerlo a prueba, realicé un ejercicio pidiéndole a un modelo de lenguaje (desde las primeras versiones de ChatGPT) que interpretara la canción "La mujer que yo quiero" de Joan Manuel Serrat, una fuerte crítica escrita en la época del franquismo español. A pesar de alimentarle el contexto histórico sobre la España franquista y la carrera del cantautor catalán, a la IA se le escapaban las sutilezas. Por ejemplo, cuando la letra dice que la mujer "tiene demasiados huesos" según el padre, el modelo no lograba conectar que no era un defecto físico, sino una metáfora sobre la brutal hambruna que sufrió España en la década de los 50 tras la Guerra Civil.
A los modelos aún les cuesta trabajo procesar estos grados de sutileza cultural y metáforas intangibles. Parte de la esencia del alto contexto organizacional es, precisamente, que no puede estar escrito.
El veredicto para nuestras empresas
Nos enfrentamos a una encrucijada competitiva brutal. Mientras una empresa tradicional de alto contexto puede tardar una semana en tomar una decisión para no herir susceptibilidades jerárquicas, una compañía estructurada alrededor de la inteligencia artificial tomará cinco decisiones acertadas en un solo día. La ventaja es simplemente enorme.
¿Se volverán totalmente ineficientes las empresas de alto contexto frente a corporaciones como Block? La respuesta intuyo que radica en qué tan rápido logremos adaptarnos. Es muy probable que los países y organizaciones que operen bajo estos nuevos modelos ultra eficientes dejen atrás a los que se aferren a sus jerarquías análogas.
Considerando el rezago en digitalización, la lenta adopción tecnológica y la aversión al cambio que aún vemos en México, el reloj ya está corriendo. La inteligencia artificial no solo viene por nuestras tareas operativas; viene a desmantelar nuestro organigrama.
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Rodrigo Pacheco
Periodista de negocios y conductor del programa Imagen Empresarial, donde analiza la economía, las finanzas y la innovación con una visión fresca y global. Ha impartido conferencias ante cámaras empresariales, universidades y líderes de negocios, ofreciendo un análisis claro del contexto económico de México y su relación con las tendencias internacionales.Colaborador de Grupo Imagen Multimedia y columnista en Excélsior, es reconocido por su capacidad para traducir los fenómenos económicos y políticos en un lenguaje accesible y relevante para el público empresarial. El diálogo cotidiano que mantiene conon lieres empresariales, analistas y altos funcionarios públicos le permite ofrecer una mirada cercana y equilibrada sobre la realidad económica.


