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Episodio 8 del podcast EDEN · Escúchalo en Spotify

¿Cuántas veces le has dado clic a “¿olvidaste tu contraseña?” esta semana? No hace falta que respondas. Todos sabemos que ese ritual —crear una clave, olvidarla, resetearla, repetir— está más roto de lo que queremos admitir.

Y no es solo una molestia personal. Es un problema de fondo que está llegando a las mesas de toma de decisión de distintos organismos.

La Guía de Identidad Digital para la Administración Tributaria, publicada en 2026 por el CIAT, plantea que la identidad digital dejó de ser cosa de informáticos y ahora es una pieza clave de cómo va a funcionar el Estado. Vamos por partes.

El multifactor ya dio lo que tenía que dar

Todos conocemos la fórmula: contraseña + código por SMS + huella o rostro. Eso es el famoso MFA (autenticación multifactor), y durante años fue suficiente. Ya no.

El phishing se puso más fino. El smishing —phishing pero por mensaje de texto— intercepta más códigos de los que nos gustaría. Y la inteligencia artificial, la misma que hoy nos resuelve la vida, también genera deepfakes capaces de engañar sistemas biométricos.

A eso súmale algo mucho menos dramático pero igual de real: la gente está harta de manejar contraseñas. Le llaman “fatiga del MFA”, y en la práctica se traduce en claves reutilizadas, errores tontos y puertas abiertas para cualquiera.

Adiós clave, hola criptografía

Acá vienen los dos cambios grandes.

Uno: se acaba la clave. En su lugar entran llaves criptográficas (el estándar FIDO2) o la biometría de tu propio celular. Pero hay algo mejor todavía: la autenticación continua. El sistema ya no solo te revisa al entrar, te vigila todo el tiempo —cómo tecleas, cómo mueves el mouse, desde dónde te conectas— y calcula el riesgo de cada movimiento, sin que tú te des cuenta.

Dos: tus datos dejan de vivir en un solo lugar. Hoy, si hackean una base centralizada, caen millones de personas de un jalón. La alternativa que está ganando terreno es la identidad autosoberana: una billetera digital en tu celular, con tus credenciales verificadas. Tu RFC emitido directo a tu teléfono. Cuando necesitas identificarte, muestras un QR y el sistema valida todo matemáticamente, sin llamar a ninguna base central.

Los accesos son de personas, no de empresas.

La firma electrónica es la verdadera estrella

De todo esto, lo que sostiene el edificio completo es la firma electrónica. Funciona con criptografía de clave pública y garantiza dos cosas: que nadie tocó el documento, y que quien firmó no puede luego decir “yo no fui”. Sobre esa base ya están naciendo dos cosas muy concretas.

La primera: firma digital en la nube. Se acabó el USB perdido, el driver que no instala, el token que la computadora del cliente no reconoce. Las claves viven en servidores ultraseguros del proveedor y tú firmas desde tu celular.

La segunda: firmas con atributos. El principio es simple: los accesos son de personas, no de empresas. Si Juan Pérez firma como representante legal de una compañía, el certificado no solo dice “sí, es Juan Pérez”, también certifica que tiene ese cargo. Adiós a los trámites presenciales para dar poderes. Todo se delega en digital.

Identidades que cruzan fronteras

El proyecto más ambicioso de todos se llama IdLAC, impulsado por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Red Gealc. La idea es que tu identidad digital funcione como pasaporte: un mexicano podría usar su identidad emitida en México para operar en una plataforma pública en Perú, y viceversa, gracias a unos intermediarios llamados “brokers” que hacen de traductores de confianza entre países.

¿Y ahora qué?

El usuario y contraseña ya cumplió su ciclo. Lo que viene es biometría, billeteras con credenciales verificadas y, sobre todo, firma electrónica de punta a punta.

Para las empresas, esto no es una moda pasajera. Es el terreno donde se va a jugar la seguridad, la prevención de fraudes y el cumplimiento fiscal de los próximos años. Y como en casi todo, el que se adelanta, gana.

Fuente: Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), Guía de identidad digital para la administración tributaria (2026).

Carlos Popoca Lagunas

Carlos Popoca Lagunas

Socio fundador y director general de Tres Digital Reputation Care

Estratega en comunicación institucional, gestión de crisis y transformación digital. Es socio fundador y director general de Tres Digital Reputation Care, y encabeza la dirección editorial de EDEN.

Su trayectoria incluye más de dos décadas en el Servicio de Administración Tributaria, donde fue administrador central de comunicación institucional, así como trabajo de asesoría con la Suprema Corte de Justicia de la Nación en materia de lenguaje jurídico accesible. Es licenciado en comunicación por la UNAM.