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Recientemente concluimos una productiva gira de trabajo por Europa que nos llevó de Bruselas a París. El objetivo central fue dar seguimiento y aprovechar las extraordinarias oportunidades que se presentan tras la firma de la modernización del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM), llevada a cabo hace unas semanas. Durante este recorrido, encontramos un panorama sumamente alentador: existe un profundo interés por parte de las empresas de la Unión Europea en invertir en nuestro país, viéndolo como la gran puerta de entrada hacia el dinámico mercado de Norteamérica.
El atractivo de México como puerta de entrada a Norteamérica
En Bruselas nos reunimos con representantes de Business Europe, un organismo de enorme peso que integra a organizaciones empresariales de 40 naciones europeas. Su visión coincide plenamente: ven en México una oportunidad inigualable para establecer inversiones que les permitan ingresar de manera estratégica al mercado de los Estados Unidos y de toda la región norteamericana.
Para definir los pasos específicos que nos permitan avanzar de forma decidida en esta labor de promoción, trabajamos de cerca en reuniones de planeación con el embajador de México ante la Unión Europea, Rogelio Guillemoni. La sinergia entre el sector privado y la representación diplomática es clave para consolidar estas intenciones de inversión en proyectos reales que generen empleo y desarrollo en nuestro territorio.

Foros internacionales para incidir en políticas públicas
Nuestra segunda escala fue París, donde visitamos la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y participamos en el Comité Asesor Empresarial e Industrial (BIAC) (referido localmente como VIAC), el brazo de representación empresarial ante dicho organismo.
La presencia activa del empresariado en estos foros internacionales es de vital trascendencia. Nos permite incidir de manera directa en los debates de políticas públicas globales que la OCDE emite, las cuales posteriormente influyen y guían la agenda y legislación de los países miembros, incluido el nuestro. En París, pusimos en el centro del debate dos de los desafíos estructurales más apremiantes para el crecimiento económico de México: la productividad laboral y la formalización de las unidades económicas.
La paradoja de trabajar más y producir menos
Somos el país de la OCDE donde más horas se trabaja al año, y nuestra productividad apenas llega al 30% del promedio.
Los datos de la OCDE ponen de relieve un contraste crítico que debemos atender con urgencia. Actualmente, México destaca como el país miembro donde se trabaja la mayor cantidad de horas al año. Sin embargo, esta alta dedicación de tiempo no se refleja en los resultados: nuestra productividad laboral promedio alcanza apenas el 30% de la media registrada por el resto de los países de la OCDE.
Esta brecha de productividad no es fortuita; tiene una causa raíz muy clara: la alta tasa de informalidad, que actualmente se ubica en un 56% en nuestro país. Es esta persistente informalidad la que se traduce directamente en una baja productividad nacional. Por ello, el gran reto que tenemos por delante consiste en diseñar e implementar estrategias eficientes para incorporar paulatinamente a los negocios informales al sector formal. No podemos aspirar a un crecimiento sostenible si más de la mitad de nuestra economía opera al margen de los esquemas formales.
Lecciones de Chile: Dos prácticas para reducir la informalidad
Durante nuestro intercambio de experiencias con representantes de otros países en la OCDE, analizamos de cerca modelos de éxito viables de replicar. Uno de los casos más ilustrativos es el de Chile, una nación que ha logrado reducir su tasa de informalidad a un 27%. De las políticas chilenas, identificamos dos prácticas muy específicas que considero sumamente viables de ser adaptadas a la realidad mexicana:
- Facilidad en la bancarización: En Chile, cualquier persona, así como los micro y pequeños negocios, pueden abrir una cuenta bancaria de manera sumamente sencilla. Este acceso inmediato al sistema financiero formal sirve como una herramienta de acompañamiento gradual que facilita la transición hacia la formalidad.
- Registro simplificado de operaciones en efectivo: El sistema hacendario chileno (equivalente a nuestro SAT) tiene la capacidad técnica de registrar tanto ingresos como gastos, incluso en transacciones en efectivo, utilizando el equivalente del RFC. Esta simplificación administrativa reduce las barreras de entrada y permite que los pequeños comerciantes lleven un control fiscal de forma ágil y transparente.
Estas herramientas demuestran que reducir la informalidad es factible cuando se simplifican los procesos. A nivel nacional, el reciente esfuerzo liderado por Pepe Merino desde la Agencia de Transformación Digital para ordenar y agilizar los procesos financieros es una muestra de que se pueden tomar acciones concretas y eficaces en este sentido.
Hacia una economía formal y competitiva
La modernización de nuestro tratado con la Unión Europea representa una oportunidad de oro, pero su máximo aprovechamiento dependerá de nuestra capacidad para modernizarnos internamente. Disminuir el índice de informalidad en México mediante una bancarización accesible y un registro administrativo simplificado no es solo un objetivo técnico, sino un asunto de sentido común.
Al facilitar la formalización, no solo incrementaremos sustancialmente la productividad de nuestro país, sino que elevaremos el bienestar social y consolidaremos a México como un jugador clave en el comercio global. Es momento de traer estas buenas prácticas a casa y construir los puentes que lleven a nuestra economía hacia la formalidad plena.
Presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE)
Es el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) para el periodo 2026-2027, consolidándose como el máximo representante del sector privado en México. Elegido por unanimidad, su agenda está enfocada en robustecer la certidumbre económica para atraer inversiones, liderar la estrategia técnica del empresariado ante la revisión del T-MEC y tender puentes de diálogo democrático con el Gobierno Federal. Previo a este encargo, encabezó la presidencia nacional de la COPARMEX entre 2021 y 2024.
En el ámbito corporativo, destaca como fundador y presidente del Consejo de Administración de CompuSoluciones. Es ingeniero civil por la Universidad Iberoamericana, con maestrías en Ciencias de la Ingeniería y Administración de Empresas y un doctorado en Ingeniería por la Universidad de Stanford.