Sentarse a la mesa o formar parte del menú: La pragmática estrategia de México ante el fin de la globalización

Feb 10, 2026 | 0 comentarios

  • Estrategia de México ante la globalización: pragmatismo, resultados y negociación en un mundo que deja atrás el multilateralismo.

Por Pedro Canabal Hermida, Socio de Baker Tilly, Ex administrador Central de Planeación y Programación de Comercio Exterior y Ex vocero del SAT; socio fundador de TresDigital Reputation Care 1

“La nostalgia no es una estrategia…”

Mark Carney, Primer Ministro de Canadá

El escenario internacional atraviesa un punto de quiebre que obliga a los países a redefinir su posición con rapidez y pragmatismo. En este contexto, el reciente discurso del primer ministro canadiense Mark Carney, ex presidente del Banco Central de Inglaterra ofrece una lectura particularmente lúcida del momento histórico que vive el hemisferio occidental y del lugar que ocupan las potencias medias frente al poder de Estados Unidos.

Carney plantea el dilema de forma directa y sin matices: ante la nueva postura de Washington, los países deben decidir si quieren estar sentados en la mesa de negociación o convertirse en parte del menú. La frase resume una realidad incómoda: la relación con Estados Unidos ya no se construye desde la lógica de consensos multilaterales, sino desde un ejercicio permanente de presión, negociación y resultados.

El contexto no es menor. El presidente Donald Trump, en el primer año de su segundo mandato, ha reactivado una estrategia de confrontación y amenazas en múltiples frentes: migración, seguridad, comercio, territorio y defensa. No se trata de una política de largo plazo aún consolidada, pero sí de un estilo de gobierno que ha acelerado tensiones y ha puesto en jaque los equilibrios que definieron la globalización en las últimas décadas.

Carney es contundente al señalar que estamos presenciando el cierre de una era. El multilateralismo, las grandes organizaciones globales y los pactos que estructuraron el orden internacional —desde la Organización Mundial del Comercio hasta la OTAN, la ONU o el Acuerdo de París— han perdido centralidad. Estados Unidos ha reducido su participación o se ha retirado de varios de estos mecanismos, marcando el tránsito hacia un mundo dominado por el regionalismo económico, político y militar.

En ese nuevo mapa, el poder parece concentrarse en tres grandes polos: Washington, Pekín y Moscú. Europa enfrenta el reto de redefinir su papel, mientras los conflictos comerciales entre China y Estados Unidos, la guerra entre Rusia y Ucrania, y tensiones persistentes en Medio Oriente adelantan un escenario donde el control regional sustituye a la cooperación global como eje dominante.

Este reordenamiento también se refleja en América Latina. La región ha visto la caída de varios gobiernos de izquierda, con excepciones puntuales como Brasil, Cuba, México y Nicaragua. Colombia se aproxima a un cambio de régimen, Cuba enfrenta un severo estrangulamiento económico y Brasil transita por un modelo distinto. El péndulo político se mueve, pero lo hace condicionado por factores externos cada vez más determinantes.

En este marco, resulta relevante el contraste entre Canadá y México en su relación con Estados Unidos. Canadá ha optado por una postura más confrontativa, incluso planteando la posibilidad de fortalecer vínculos comerciales con China, el principal competidor estratégico de Washington. México, en cambio, ha seguido una línea de prudencia: evitar la confrontación directa, no escalar el discurso y preservar los equilibrios económicos.

Esa estrategia, hasta ahora, ha mostrado resultados. A pesar de los aranceles y de un entorno internacional adverso, las exportaciones mexicanas continúan creciendo. El país ha respondido con medidas comerciales selectivas frente a naciones sin tratado de libre comercio, alineándose a una lógica de defensa económica sin recurrir a discursos de soberanismo retórico. En términos de resultados —lo que el ex primer ministro británico Tony Blair define como delivery—, el balance está sobre la mesa.

La próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) estaba prevista desde su origen y el acuerdo mantiene vigencia hasta 2036. El comercio es dinámico y las revisiones forman parte natural de su evolución. Lo relevante es la capacidad de cada país para llegar a esa mesa con resultados, estabilidad y margen de negociación.

Hasta ahora, el gobierno mexicano, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha logrado navegar un periodo especialmente turbulento sin impactos severos en la economía. El reto será sostener esa ruta en un mundo donde la globalización cede terreno y donde, más que nunca, los países serán evaluados no por sus discursos, sino por su capacidad de entregar resultados en medio de la incertidumbre.

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  1. Abogado egresado de la Universidad Anáhuac, Maestro y candidato a Doctor en Administración Pública, con más de 30 años de experiencia en el ámbito jurídico, fiscal, aduanero, de comercio exterior, administración pública, comunicación y estrategia política. Vocal del Consejo Directivo de la ANADE, Colegio de Abogados, consejero asociado del Instituto Nacional de Administración Pública, socio del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Comercio Exterior y asociado del Colegio de Abogados de Veracruz. Socio fundador de la firma de consultoría en comunicación y estrategia TresDigital Reputation Care y de la comercializadora Sure Comday. Profesor de Auditoría de Comercio Exterior y Legislación Aduanera en la Universidad Panamericana. ↩︎
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